
En un campamento en las faldas del Orodruin,un Uruk-Hai Negro ordenaba a sus Orcos que se prepararan para la marcha,que el Gran Ojo no tardaría en dar la señal.Sin duda el Uruk era un poderoso Capitán,vestía con una armadura de buena factura fabricada con Hierro Negro y remachada con la sangre de sus enemigos;en la cintura,un hacha aguardaba enganchado en un hermoso cinturón,éste tenía finos enganches de cobre en los bordes,y estaba decorado con motivos rohírricos,sin duda,se lo habría arrebatado a algún "compañero",aunque éste a su vez hubiera matado para conseguirlo,quién sabe por cuantas manos pasarían las pertencias de los que mandaban en los que no obedecían antes de llegar a ellos;en las piernas,unas botas de la piel de un desventurado animal protegían los piés del Uruk-Hai,y en el muslo,un trozo de armadura estaba cosida a su piel.Las cicatrizes daban a entender lo que los Orcos habían pasado,y éste tenía muchas...los brazos desollados y dos dedos amputados de la mano derecha,pero la peor era la que tenía en el rostro,si a eso se le podía llamar así...
Situación:
Al menos 10.000 Orcos permanecen en Mordor tras su derrota en los Campos de Pellenor.
Las manadas y los bandos acampan en las faldas del Monte del Destino antes de ser llamados para salir de la Tierra Oscura.
Dos bandos entraran en una disputa sobre la comida,pero en el caso de los Orcos,estas "disputas" pueden llegar a causar bastantes bajas.
Contendientes:
Son dos bandos de al menos treinta Orcos cada uno;ambos están comandados por un capitán...pero entre los Orcos las sorpresas siempre saltan,no resultaría extraño que otras criaturas de mayor tamaño fueran utilizadas como "armas".
Causa de la refriega:
Asesinos y traidores por naturaleza,cualquier causa hace que los Orcos de Mordor apuñalen, rebanen y masacren,aunque también puedan hacerlo sin motivos aparentes.
En este relato,la excusa será una pieza de carne,y el orgullo.
Los gritos se escuchaban a millas de distancia,en unas zonas alaridos agudos,en otras alaridos graves,pero en otras alaridos de temor y de muerte...sin duda se trataba de un ejército Orco,una numerosa guarnición que esperaba "su" momento,el momento de destruir y masacrar,pero claro,la paciencia no es una cualidad que precisamente describa a los Orcos.
En un campamento en las faldas del Orodruin,un Uruk-Hai Negro ordenaba a sus Orcos que se prepararan para la marcha,que el Gran Ojo no tardaría en dar la señal.Sin duda el Uruk era un poderoso Capitán,vestía con una armadura de buena factura fabricada con Hierro Negro y remachada con la sangre de sus enemigos;en la cintura,un hacha aguardaba enganchado en un hermoso cinturón,éste tenía finos enganches de cobre en los bordes,y estaba decorado con motivos rohírricos,sin duda,se lo habría arrebatado a algún "compañero",aunque éste a su vez hubiera matado para conseguirlo,quién sabe por cuantas manos pasarían las pertencias de los que mandaban en los que no obedecían antes de llegar a ellos;en las piernas,unas botas de la piel de un desventurado animal protegían los piés del Uruk-Hai,y en el muslo,un trozo de armadura estaba cosida a su piel.Las cicatrizes daban a entender lo que los Orcos habían pasado,y éste tenía muchas...los brazos desollados y dos dedos amputados de la mano derecha,pero la peor era la que tenía en el rostro,si a eso se le podía llamar así,una profunda cicatriz recorría toda toda la cabeza,le faltaba un ojo,y el cuello estaba totalmente magullado,con cortes y heridas,algunas aún sangrando.Así pues,éste Uruk era una aterradora imagen que describía la vida cotidiana de los de su raza,y se hacía llamar Yoluk,aunque muchos le conocían por el nombre de Cangeer.
Sus Orcos obedecían sin rechistar,pues sabían de la manera de castigar de su Capitán,utilizaba su gran corpulencia para cortar lo que fuera con su hacha de doble filo,podía rebanar madera,roca,y carne.Postrado en una roca,y con una pieza de jugoso muslo en la mano izquierda,mandó a los suyos detenerse,pues otra compañía iba a pasar por el camino de ceniza fundida por el que ellos se disponían a avanzar.
-¡No tenngáiss tanta prrisa apesstosos rumianntes!,mi compañía ess la siguiente en avanzar,si queréiss hundir vuestros puñales en carnes esperar vuesstro turno,o si no el mío saciará su sed ahora missmo-
Éstas fueron las primeras palabras que Grisdel dirigió a la banda de Yoluk.Grisdel era un veterano Orco patizumbo y encorbado,con un enorme puñal siempre amenazante y con pieles como armadura,algunos huesos de Huargos colgaban de su garganta y otro puñal más pequeño estaba camuflado entre las ropas...
-¿Y tú noss llamas apestososs ssucio lagarto encorrbado?-
Cuando respondió esto una voz perdida entre los Orcos de Yoluk todo se tornó en una carcajada general,Grisdel no dijo nada y se dió la vuelta,pero rápidamente se giró y el puñal que llevaba en la mano salió disparado clavándose en el pecho de un Uruk-Hai:
-Mi acero tenía sedd...,y vostross le saciastéis-Y adelantándose,Grisdel sacó el puñal del Uruk muerto.
-Hassta la próxima-.
Pero cuando el Orco se disponía a partir una grave voz asomó detrás de los Orcos...
-¿Quién eres tú para atreverte a matar a uno de mis sirvientes?-
Y entre la marea de Orcos salió la enorme figura de Yoluk.
-¡Contesta!-
-Yo ssoy otro sirviente del Grran Ojo,¡como tú!,y esse dessgraciado se atrevió a colarrse antess que mi compañía...-Respondió Grisdel algo atemorizado.
-Si eso es así,la próxima vez avísame y seré yo el que acabe que con él-Terminó diciendo el poderoso Yoluk,que se daba la vuelta para marcharse.Pero Grisdel,algo emocionado por haberse librado del Gran Uruk,quiso parecer más de lo que hubiera deseado,y con un tono seguro gritó:
-¿Y porqué no compartir essa comida conmigo ssi yo compartirré mis muertes contigo?,dame una parte de tu fesstín,o mi puñal beberá de nuevo-.
El rostro de Yoluk cambió de repente,y arrojando la pieza de carne envainó su hacha:
-Dudo mucho que tu puñal consiga algo...,¡muchachos!,¡¡acabar con éstos débiles descendientes de ratas!!-.
La banda de Yoluk cargó contra los Orcos,Grisdel rebanó el cuello del primer rival que se acercó,y con un rápido movimento cortó el brazo a otro,no muy lejos,Yoluk partió el cráneo a uno,y decapitó a otro.
Los Orcos sabían que contra la furia del gran Cangeer no tendrían mucho que hacer,y convocaron al Olog-Hai que utilizaban para transportar los materiales del campamento.
El Troll con dos sendos golpes acabó con cuatro Uruks,otro se deslizó por detrás,pero en vano intentó atravesar la dura armadura natural del Olog,que dándose la vuelta,fulminó a su atacante.
Viendo como su compañía caía poco a poco,Yoluk se lanzó contra la bestia,tal eran las dimensiones del Uruk,que también podría haber sido catalogado como un Olog.El Troll descargó su maza,pero con un inteligente movimiento Yoluk lo esquivó,y esgrimendo su hacha contra el yelmo de la criatura ésta se ensartó,la negra sangre empezó a gotear por el rostro del Troll,que terminó cayendo,y justo al topar con el suelo,el casco se quebró,pero el arma de Yoluk quedó de tal manera introducida en la cabeza del Troll que no podía ser recuperada.En ese momento Grisdel apareción en escena y rebanó la espalda del Uruk,con un aterrador grito Yoluk intentó agarrar al Orco,pero la rapided de éste fue mayor.
-¿Y ahorra qué?,tu estás herrido y desarrmado,y mi puñal sigue teniendo sedd-Tras decir ésto Grisdel se lanzó contra Yoluk y consiguió clavarle su arma en la garganta,pero fue tal la emoción del Orco que no se dió cuenta de que Yoluk todavía guardaba un arma en la bota,y aunque estaba moribundo logró sacarla y acuchillar dos veces el pecho de Grisdel...,éste se levantó,y tras andar unos pasos se desplomó,lo mismo que hizo Yoluk.
No tardaron en llegar numerosos Orcos y Uruks de otras zonas para saquear,sólo el más listo consiguió el cinturón rohirrim de Yoluk,y de nuevo empezaron las disputas,las armas ya estaban desenvainadas,y cuando de nuevo iba a reiniciarse la lucha todos sintieron un profundo escalofrío,y una voz gritó:
-¡¡¡A las Puertas!!!-
Y todos se retiraron obedeciendo a sus Capitanes,pues sus armas tenían sed,sed de Hombres.
Undrin












Un gran relato.