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La Comunidad del Anillo, segunda parte PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Undrin   
martes, 03 de mayo de 2005
Relato

Las llanuras iban desapareciendo, y para la compañía eso sólo podía significar una cosa, el Entaguas no estaba lejos.
Los miembros de la comunidad apretaron el paso, sea por lo que fuere, algo en su interior les decía que Rohan estaba apunto de ser erradicado. Todos caminaban con paso firme, pues Glorfindel iba el primero y marcaba un rápido ritmo que Gimli criticaba contínuamente:

- ¡No todos tenemos unas piernas tan largas!, ¡¡no podremos aguantar mucho más si sigues así!!.-

- ¡Vamos Gimli!, ¡debemos salir éstas tierras lo antes posible!.- Le contestaba Aragorn.

La compañía siguió avanzando y cuando parecía que las llanuras volverían a resurgir, un valle apareció ante la atenta mirada de Radagast:

- Y por fin, el Entaguas...



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as llanuras iban desapareciendo, y para la compañía eso sólo podía significar una cosa, el Entaguas no estaba lejos.
Los miembros de la comunidad apretaron el paso, sea por lo que fuere, algo en su interior les decía que Rohan estaba apunto de ser erradicado. Todos caminaban con paso firme, pues Glorfindel iba el primero y marcaba un rápido ritmo que Gimli criticaba contínuamente:

- ¡No todos tenemos unas piernas tan largas!, ¡¡no podremos aguantar mucho más si sigues así!!.-

- ¡Vamos Gimli!, ¡debemos salir éstas tierras lo antes posible!.- Le contestaba Aragorn.

La compañía siguió avanzando y cuando parecía que las llanuras volverían a resurgir, un valle apareció ante la atenta mirada de Radagast:

- Y por fin, el Entaguas. El río que nace en Fangorn y que desemboca en forma de delta en el Anduin. Ahora sólo hay que seguir su curso hasta Cair Andros, justo después de pasar el delta. No habrá peligros, tampoco tenéis prisa, tomáos el tiempo necesario para cruzar el río, atravesar Nindalf y las Ciénagas de los Muertos, con suerte el Camino de Harad aún será franqueable y lo podréis recorrer sin temor, aunque siempre con atención.- Dijo el Mago.

- No te entiendo Radagast, hablas como si no fueras a continuar.- Añadió Faramir.

- Y así es, Faramir, la mano de Saruman se cierne sobre Rohan. Según mis informadores el pueblo de Théoden está en Cuernavilla, y esa es una situación que Curunír no dejará pasar inadvertida. Isengard atacará el Abismo de Helm, y yo he de marchar allí. Con algo de ayuda quizá Rohan pueda hacer frente a Saruman.-

- Si eso es cierrto, también yo parrtirré hacia Cuerrnavilla.-

- ¡No!, Gimli. Tu deber es seguir al lado de Frodo, y eso es algo que a ninguno se le puede olvidar.
Tenéis la ruta y el objetivo marcado, además de los instrumentos necesarios para llevar a cabo nuestro cometido. Yo partiré, pero espero que el destino nos vuelva a unir. Adiós, pero hagáis lo que hagaís no despertéis al enemigo. Ahora el Ojo de Sauron estará fijo en Rohan, no hay necesidad de desviar su mirada.- Y con ésto Radagast se envolvió en su capa y se dio la vuelta para bajar un pequeña colina que hace un rato subía cansado.

- ¿Pero cómo?... ¿cómo llegará a la batalla?, si hace tiempo que dejamos atrás Cuernavilla, ¡no puede llegar a tiempo!.- Dijo Sam.
De repente un agudo sonido hizo a la Compañía darse media vuelta, y maravillados vieron como un gran Águila se llevó en su lomo al Mago:

- Sam, Gandalf me dijo una vez: "Un Mago nunca llega tarde, ni pronto, llega exactamente cuando se lo propone".- Le dijo Frodo con una sonrisa en la cara.


- Nos esperan tres días de camino a través del Entaguas, y tal y como ha dicho Radagast, no tenemos prisa. Aunque de camino espero ocuparme de un asunto pendiente, ¡en marcha!.- Dijo Aragorn.

Y así la compañía comenzó a seguir el curso del río que fluía en paralelo a las Montañas Blancas.
La marcha era lenta, pero el ánimo de Frodo parecía haber subido, y Gimli caminaba a su lado apoyándose en su martillo de guerra:

- Perrdóneme señor Bolsón, yo nunca abandonarría el prropósito de la compañía, sólo que el pensamiento de ensartarr a unos cuantos Orrcos enturrbió mi mente.-

- No hay nada que perdonar Gimli, además, es un honor para todos que haya un Enano entre nosotros.- Contestó Frodo.
Legolas que iba detrás carraspeó, algo que Gimli se tomó a broma:
- Le aconsejo que beba agua Elfo, parrece que su delicada garrganta ha cogido frío.-
Frodo y Sam volvieron a reirse, porque en su interior, ambos sabían que los miembros de la compañía estaban muy unidos.

Entre anécdotas y descansos a las orillas del Entaguas, tras cuatro días y medio de viaje la compañía llegó al delta. Aragorn se adelantó a los demás y consiguió ver un paso seguro para cruzar el río:

- No será necesario llegar hasta Cair Andros, hay un viejo puente allí abajo. Mañana por la mañana lo cruzaremos y proseguiremos nuestro camino por las ciénagas de Nindalf. Descansemos ahora.- Terminó diciendo el Montaraz.


CAPÍTULO 5 : Uno más en la oscuridad.

La compañía preparó un campamento para pasar la noche ocultos en una pequeña cueva. Aragorn, sentado en una roca, daba los últimos repasos a una red:

- ¿Para qué la usarás?- Preguntó Frodo, que había salido de la cueva.

- Es típico de los Hobbits preguntar, ¿no es así?.- Aragorn se levantó y apoyó sus manos en Frodo:
- No es seguro estar fuera de la cueva, el anillo debe estar a salvo. Mañana tendrás la respuesta que buscas.-
Frodo asintió y se metió de nuevo en la cueva.

- ¿Por dónde crees que aparecerá?.- Le preguntó Glorfindel a Aragorn mientras salía de entre las sombras.
- No lo sé, pero estoy seguro de que hoy intentará hacerse con el Anillo. Cada día que pasa sufre más. No debemos subestimarle, es muy habilidoso, hay que tener cuidado.- Contestó Aragorn.

Cuando toda la compañía dormía y la noche era lo más cerrada posible, una sombra empecó a discutir en lo alto de la roca donde antes Aragorn observaba su red:

- ¡Míralosss!, ¡todosss duermenn!, oh sí mi tessoro, ¡¡hoy serás mío!!, ¡¡calla!!, los vass a desspertar, y entres ellos hay Elfoss y Humanoss crueless que nos harán daaño, ¡¡Gollum, Gollum!!.-

La sombra bajó de la roca, y tras no observar ningún peligro fue hacia la pequeña cueva donde dormían Frodo y Sam:

- ¡Siii!, sucioss Hobbits, dormid ahora, pero pronto lo haréisss, y lo haréis ¡¡para siempre!!. Ess la hora, ¡¡y el tessoro debe ser mío!!.-

La criatura Gollum se dispuso a entrar en la cueva pero algo cayó sobre ella:

- ¡Aghhh!, ¿qué ess esssto?, aghhh, ¡miii tessoro!, ¡¡míoooo!!.-

De nuevo Gollum se dispuso a entrar en la cueva, pero también de nuevo fracasó, pues los arcos de Legolas, Faramir y Glorfindel estaban tensados y sus flechas le apuntaban a él, y para mayor problema, Gimli esgrimía la hoja de su martillo en su garganta:

- ¡Quieto criatura!, un paso en falso y dispararán.-
Dijo Aragorn encendiendo una antorcha:
- Tus días de perseguirnos, han llegado a su fin.-

Frodo y Sam salieron asustados de la cueva y vieron a una pequeña criatura quejándose y hablando sola. Estaba atrapada en la red de Aragorn, y los miembros de la compañía la amenazaban con sus armas:

- Así que... ¿era para capturarle?.- Dijo Frodo.

- ¡Así es!, Radagast también tenía espías, pequeñas aves que pasaban inadvertidas para nosotros, pero Radagast las entendía y controlaba. Hace una semana me dijo que Gollum nos seguía el rastro, y que era un peligro para tí y el Anillo. Así que entre todos decidimos tramar un plan, pero no te dijimos nada para que no te preocupases de Gollum.- Le contestó Aragorn.

- Montarazz cruel, noss hacess daño con tu asquerossa red, deeejanoss marchar, ¡Gollum, Gollum!, aghhhh.-

- No, Gollum, no te dejaré marchar, pero si haces lo que te digamos serás nuestro guía. Nos ayudarás a pasar a través de las ciénagas, después de eso te dejaremos libre, ¿qué dices a eso?.- Le dijo Aragorn.

Gollum se quedó pensativo, y al fin, y con una sonrisa, dijo:
- Siiiii, Gollum oss guiará, siiiiiiii, ¡¡pero quitadnoss la red!!, ¡noss destroza la piel!.-

Aragorn se agachó y le liberó.
Gollum se quedó quieto un instante, pero rápidamente se subió a una roca y se dispuso a huir. Entonces una flecha silvó y se clavó en la roca, justo al lado de la frente de la criatura. Gollum de nuevo se quedó quieto, y se dio la vuelta lentamente:

- Yo no seré tan honrado como mi compañero, como intentes huir, dispararé a matar.- Dijo Faramir refiriéndose a Legolas, que había disparado.

- Nooo, nosotross no huíamoss, nosotross íbamos a guiaross, siii, ¡eso!, ¡a guiaross!.- Respondió Gollum con la voz temblorosa.

- No hasta mañana por la mañana. Si tu cumples tu trato nosotros cumpliremos el nuestro, y no te pasará nada.- Dijo Aragorn.

- ¡oh sí!, esstupendo, mañana por la mañana entoncess.- Respondió de nuevo Gollum.

- Vamos, id a descansar, yo me quedaré haciendo guardia, y vigilándole.- Dijo Glorfindel.


Y así, con un nuevo compañero, la compañía del Anillo cruzaría el Entaguas al amanecer. Tendrían que atravesar infectas y apestosas ciénagas, aunque con un guía que sabía exactamente como cruzarlas.


CAPÍTULO 6 : A través de las ciénagas.

La compañía se puso en camino, todos seguían a Gollum, que había puesto una marcha rápida, y por tanto de nuevo, Gimli se quejaba:

- Ahh, ahh, primero el Elfo, y ahora ésta criatura, con éstos guías no llegaré muy lejos.-

Por fin bajaron el valle, y llegaron al puente:

- Hay una buena caída.- Dijo Faramir.
- Y el puente no parece estar en buenas condiciones.- Añadió Gimli.
- Tenemos que cruzarlo, no hay otro camino.- Dijo Legolas, que rápidamente se posó sobre el puente.
El Elfo lo atravesó sin problemas, después Glorfindel, también lo cruzó.
Faramir fue el siguiente, y aunque a mitad de camino el puente pareció crujir, terminó llegando sin problemas al otro lado.
Lo mismo hizo Gimli, al que por poco hubo que recojerlo en el río, pues metió el pie en una tabla rota, y apunto estubo de caer. Aún con el susto en el cuerpo, el Enano también lo cruzó.
Sam, más nervioso que los demás, también lo logró:

- Adelante Frodo, es tu turno.- Le dijo Aragorn.

Frodo se dispuso a cruzar el puente, pero a mitad de camino, la cuerda se rompió, y el puente quedó colgado de una sola cuerda:

- ¡¡¡Aragorn!!!.- Gritó Frodo.
- ¡¡Aguanta Frodo!!.- Le respondió.

Pero Gollum, aterrorizado con la idea de que el anillo se perdiera se lanzó al puente, y con una gran habilidad llegó hasta Frodo:

- ¡¡Coja nuesstra mano!!.-

Frodo agarró la mano de Gollum y éste le subió:

- ¡Vamos!, ¡¡avance!!.- Decía Gollum.

En el instante en el que el puente parecía caer, Aragorn lanzó una cuerda a Faramir, éste la ató a un árbol, y Aragorn se lanzó hacia Frodo:

- ¡¡Agarraos a mí!!.- Gritó Aragorn.

En el instante en el que pasó ante ellos, Frodo y Gollum se lanzaron hacia Aragorn y consiguieron agarrarse. Legolas, Glorfindel y Faramir tiraron de la cuerda y subieron sanos y salvos a Frodo, Gollum y Aragorn. Tras ellos, el puente cayó:

- ¡Señor Frodo!, ¿se encuentra bien?.- Dijo Sam mientras corría a ayudarlo.
- Tranquilo Sam, estoy bien. Gollum y Aragorn me han salvado.- Le contestó.

Aragorn se levantó y fue hacia Gollum, éste se asustó y se fue arrastrando unos cuantos metros:

- No voy a hacerte daño, Gollum, has demostrado tu valor. Considérate como un compañero más entre nosotros.- Le dijo.

- Unn.., unn.., ¿un compañero máss?, Gollum hace mucho tiempo que no tiene compañeross...- Le respondió.

- Pues considérate como uno más.- Le volvió a decir Aragorn.

- Bien, ahorra deberríamos seguir el camino, no crreo que un puente arrastrado por el rrío pase desaperrcibido.- Dijo Gimli.

De nuevo la compañía se puso en marcha, y al fin, llegaron a las ciénagas de Nindalf. Un paisaje desolador se tornó ante la mirada de la comunidad:
La vista no alcanzaba a ver su final, infinidad de lagos pequeños y charcos negros rodeados de peces muertos componían el paisaje, Nindalf se unía con las Ciénagas de los Muertos y el paisaje que formaba era repugnante. A lo lejos, muy a lo lejos, a duras penas se podían observar los Montes de la Sombra. Una pequeña neblina cubría también cualquier camino, y un paso en falso, podía hacer caer a alguien en la locura, pues Nindalf era un laberinto mortal.

- Adelante ahora, id con cuidado, puess loss peligross están ocultoss, ocultoss en lass sombrass, las ciénagass no son lugar para descansar, puess terminarán por engullirnoss.- Dijo Gollum.

Así pues la Compañía comenzaba su viaje por las ciénagas, donde numerosos peligros yacían ocultos.
El cielo estaba grís, pero más al este, estaba negro, Mordor ya estaba allí.

Comentarios
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Bueno
Balin 26-07-2008 14:38:28

Está muy bien
Genial!!
faramircapitandegondor 26-07-2008 14:39:26

Esta genial, estoy deseando leer la tercera parte.
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